Inspirar y Conectar 12 Aug 2025 2 min lectura 2 vistas

Ser correntino en un mundo globalizado

La raíz como brújula de sentido

Ser correntino en un mundo globalizado
Por proffernandodasilva@gmail.com

En un mundo que te vende la idea de que para “ser alguien” hay que irse lejos, cambiar de acento, olvidar de dónde venís y “adaptarte” a la moda de turno… yo aprendí otra cosa: que la raíz no es un ancla que te ata, sino una brújula que te orienta.


Ser correntino no es sólo haber nacido en una provincia; es llevar un modo de mirar la vida. Es el mate que se comparte sin mirar el reloj, la música chamamé que no pide permiso para entrar al alma, la fe que no se declama en discursos sino que se vive en gestos sencillos: un saludo en la calle, un pan que se comparte, un “pase nomás” que abre puertas.


Hoy vivimos en una aldea global. Todos conectados por pantallas, pero muchas veces desconectados de nosotros mismos. La presión de la globalización nos empuja a querer ser “ciudadanos del mundo” olvidando que, si no sos ciudadano de tu propia alma, no hay pasaporte que te dé identidad.


Acá entra la filosofía existencial:

Sartre decía que estamos condenados a ser libres. Y yo agrego: estamos condenados a elegir desde algún lugar. Y si no elegimos desde nuestras raíces, terminamos eligiendo desde las modas, el miedo o la aprobación ajena.

El coaching de vida y vocacional me enseñó a preguntar:

  • ¿Desde dónde decidís lo que decidís?
  • ¿Desde la urgencia de encajar o desde la paz de saber quién sos?
  • ¿Estás buscando pertenecer o estás buscando ser?

En mi caso, las raíces correntinas me enseñaron a no tener miedo al silencio, porque el río Paraná también sabe esperar. Me enseñaron que el tiempo no siempre es productividad: a veces es simplemente dejar que la vida decante como un buen tereré.


Por eso, en un mundo que corre, ser correntino es un acto de resistencia. Es elegir llevar la música en el alma, la fe en el corazón y la ternura en la mirada. Es acordarte que tu historia es tu mejor carta de presentación, y que cuanto más profunda es tu raíz, más alto podés crecer.


Ejercicio para vos

Tomate unos minutos y escribí:

  1. Tres recuerdos de tu infancia que te den orgullo y paz.
  2. Tres valores que heredaste de tu tierra o tu familia.
  3. Una decisión que podrías tomar hoy inspirándote en esas raíces.

Para seguir el camino

Este artículo es parte del corazón de mi próximo libro, donde desarrollo cómo nuestras raíces, lejos de limitarnos, pueden ser la brújula que nos oriente en la búsqueda de sentido, vocación y plenitud.

Si querés enterarte primero de su lanzamiento y recibir material exclusivo, dejame tu correo.

Comentarios (0)

Inicia sesión como miembro para comentar en este artículo.

Aún no hay comentarios en este artículo.

Artículos relacionados